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BANDA “LOS CARNICEROS DE CARABAYA” DESCUARTIZABAN A SUS VÍCTIMAS PARA PAGACHI

BANDA “LOS CARNICEROS DE CARABAYA” DESCUARTIZABAN A SUS VÍCTIMAS PARA PAGACHI

En agosto del 2015, en los extremos de Carabaya se halló el cadáver descuartizado de Maruja Perales Ñaupa. De inmediato, los ronderos de Macusani capturaron a los que perpetraron el horrendo crimen, quienes sin reparo alguno confesaron que ese no fue el único acto sangriento. Se trataba de una banda que mataba sin piedad para extraer los órganos de sus víctimas y venderlos a siniestros chamanes que realizaban ritos de “pago a la tierra” en esa parte de la región.

 

La descomunal organización apodada “Los Carniceros de Carabaya” estaba liderada por Florencio Chura y Jesús Chura Deza (28), con varios cómplices, entre ellos Toribio Huanca Pacsi (51). Se estima que ultimaron salvajemente a una decena de personas, pero la justicia pudo determinar que asesinaron a Ángela Rosalía Barriales Vargas, Maruja Perales Ñaupa y Nélida Quispe Choquetocro.

 

EJEMPLAR CONDENA

 

Este fin de semana, luego de valorar los indicios incriminatorios, el Juzgado Penal Colegiado Supraprovincial de San Román-Juliaca, integrado por los jueces Rubén Gómez Aquino, Richard Condori Chambi y Luis Yerson Charaja Cruz, condenaron a 35 años de cárcel por matar a las tres mujeres.

 

Este sujeto recibió otras condenas menores por su participación en los demás crímenes.

 

Además, impusieron 12 años a Toribio Huanca Pacsi, como cómplice secundario del parricidio de Nélida Quispe.

 

REPARACIONES

 

En cuanto a la reparación civil, el sentenciado Jesús Chura Deza, deberá de abonar en favor de los herederos legales de Maruja Perales Ñaupa y Ángela Rosalía Barriales Vargas, la suma de 100 mil y 25 mil soles, respectivamente. Y solidariamente con su cómplice otros 50 mil soles en favor de los herederos de la que en vida fue Nélida Quispe.

 

VENDÍAN ÓRGANOS

 

Cabe resaltar durante estos más de dos años que duró el proceso, los magistrados lograron determinar la crueldad con que cegaron la vida de sus víctimas. Ambos y una tercera persona planificaron los homicidios en agravio de diferentes personas, para luego comercializar sus órganos con los cuales se efectuaban “pagos a la tierra” en las minas de la provincia de Carabaya y Sandia.

 

El hallazgo del cadáver de maruja fue en Saytoccocha, donde durante 6 años se mantuvo enterrado.

 

Fuente: R. Exclusiva

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